Soñar también es inevitable

Muchos de nuestros sueños parecen al principio imposibles, luego pueden parecer improbables, y luego, cuando nos comprometemos firmemente, se vuelven inevitables.

-Christopher Reeve

 

 

Anuncios

¿Qué camino vas a tomar?

Hay en los negocios humanos una marea que, tomada cuando está llena, conduce a la fortuna; y omitida, hace que el viaje de la vida esté circundado de bajíos y miserias. Flotando estamos ahora en ese mar, y tenemos que aprovechar la corriente cuando es favorable, o perder nuestras probabilidades.

–  William Shakespeare, Julio César

Persépolis: una historia de niños escrita para adultos

Lo admito. Hice lo que nunca hay que hacer: vi la película antes de leerme el libro. Es más, fue mucho antes de que supiera que había un libro. Fue en clase de ética, en secundaria. Recuerdo haber pensado que era una historia curiosa, que la protagonista era muy graciosa y que, en el fondo, era una película de dibujos más que nos ponían para rellenar horas de clase.

Pero en diciembre me regalaron el libro y los recuerdos de la película me hicieron querer leerlo de inmediato. Tardé tres días (porque tuve que obligarme a ir más despacio) en leer las 366 páginas que tiene. ¿Por qué?

Marjane Satrapi nos cuenta, en forma de cómic y de diálogos sencillos, su infancia en Teherán, la capital de Irán, y cómo crece en su país, que pasa de ser libre a imponer el uso del pañuelo y del hábito, perseguir a los opositores del régimen, prohibir celebrar fiestas en casa, etc.

Esta novela gráfica consta de cuatro libros y comienza con una introducción a la historia de Irán, desde que los árabes invadieron Persia en el año 642 hasta 1979, fecha en la que comienza la historia de Marjane, a la edad de seis años. Primer gran acierto de la novela, sobre todo si te lanzas a la historia sin saber nada del pasado del país.

Como toda niña de seis años, la protagonista es muy inocente y no entiende lo que está ocurriendo a su alrededor. No le gusta llevar el pañuelo y está muy influenciada por la religión de su país. Pero a su vez, nace en una familia que se involucra en movimientos sociales y comunistas y ve cómo la historia familiar está muy conectada con el querer huir del régimen.

persepolis1

¡Quiero ser profeta!, dijo la inocencia

Seguir leyendo

Cómo sobrevivir un año con Google Translate

Hace nueve meses aterricé en Polonia con más miedo en el cuerpo que ganas. Llegué al aeropuerto de Wrocław sin saber si quiera cómo se pronunciaba y sin una palabra de polaco. Bueno, miento. Sabía decir karta kreditowa (tarjeta de crédito), pero poco sabía de la gran aventura que me esperaba con el idioma.

Como era de esperar, en el aeropuerto sí que hablaban inglés y nos explicaron cómo llegar a la estación de trenes, desde donde teníamos que coger un tren hasta Poznań, la ciudad en la que estudio.

Allí no hablaban nada de inglés y básicamente nos comunicamos con gestos. A mí, nueve meses después, me sigue surgiendo una duda: ¿por qué poner carteles de información en inglés si luego nadie va a saber responderme? Y esto no hacía nada más que empezar.

Al llegar a la residencia la sorpresa fue mayor. En un edificio en el que viven más de cincuenta personas extranjeras no hay nadie que sepa una palabra de inglés o de cualquier otro idioma que no sea polaco. Si tienes suerte lo mismo hablan ruso. Y, como mi instinto de supervivencia me dijo en aquel momento, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Así es como, a pesar de haber renegado de él continuamente, Google Translate se convirtió en mi mejor amigo. O en mi peor pesadilla, según cómo se mire.

Una de las primeras veces que recurrí a él fue para pedir las llaves de la lavadora, hasta que aprendí a decirlo. Después de repetirlo mínimo dos veces al mes, creo que no se me va a olvidar. Y quien dice lavadora dice también la bandeja del horno.

Seguir leyendo

En busca de la felicidad

No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos.

-Will Smith

Todo lo que podría haber salido mal

Empezamos el viaje corriendo. Pero corriendo de verdad. Dos minutos y perdemos el autobús. Y si perdemos el autobús, también perdemos el avión, y el otro autobús… El efecto dominó se juntó con la ley de Murphy. Llegamos al aeropuerto con el tiempo justo para comer y salir corriendo, porque en diez minutos cierran nuestra puerta de embarque. Pero, espera, un control de droga sorpresa. Solo va a ser un minuto, me dicen. La cola es eterna y, cuando llegamos al mostrador, nos dicen que teníamos que haber sellado el pasaporte. No hay tiempo, así que lo hacen allí. La próxima vez… Deciden que nuestra maleta tiene que ir en cabina. Genial. Quizás perdemos el autobús. Aterrizamos. Tenemos que salir del aeropuerto, llegar a la ciudad y buscar la estación de autobuses. Está lloviendo y un chico nos lleva corriendo, un minuto antes de que salga, a nuestro autobús. Llegamos y todo parece haber salido bien. Mañana será otro día.

Nos despertamos a la hora a la que habíamos planeado para después llegar tarde. Nos perdemos el tour por la ciudad por cinco minutos y acabamos dando vueltas en círculo por el centro. Siete horas para verlo todo, volver al hostal, recoger nuestras cosas y volver a la estación de autobuses. Volvemos a empezar, en otra ciudad.

Damos una vuelta para acabar perdiéndonos mientras llueve. De nuevo, vamos tarde y no sabemos qué ver. Ver la ciudad en apenas cuatro horas, comer e ir tarde. Nuestra rutina de siempre. A un minuto de que salga nuestro autobús, llegamos a la estación y corremos como si no hubiera mañana. Llegamos un minuto después, sin aliento y cargando con mochilas más grandes que nuestros cuerpos para descubrir que nuestro autobús llega tarde. Esperamos casi una hora, preguntándonos en qué momento fue buena idea correr después de comer.

Seguir leyendo