Todo lo que podría haber salido mal

Empezamos el viaje corriendo. Pero corriendo de verdad. Dos minutos y perdemos el autobús. Y si perdemos el autobús, también perdemos el avión, y el otro autobús… El efecto dominó se juntó con la ley de Murphy. Llegamos al aeropuerto con el tiempo justo para comer y salir corriendo, porque en diez minutos cierran nuestra puerta de embarque. Pero, espera, un control de droga sorpresa. Solo va a ser un minuto, me dicen. La cola es eterna y, cuando llegamos al mostrador, nos dicen que teníamos que haber sellado el pasaporte. No hay tiempo, así que lo hacen allí. La próxima vez… Deciden que nuestra maleta tiene que ir en cabina. Genial. Quizás perdemos el autobús. Aterrizamos. Tenemos que salir del aeropuerto, llegar a la ciudad y buscar la estación de autobuses. Está lloviendo y un chico nos lleva corriendo, un minuto antes de que salga, a nuestro autobús. Llegamos y todo parece haber salido bien. Mañana será otro día.

Nos despertamos a la hora a la que habíamos planeado para después llegar tarde. Nos perdemos el tour por la ciudad por cinco minutos y acabamos dando vueltas en círculo por el centro. Siete horas para verlo todo, volver al hostal, recoger nuestras cosas y volver a la estación de autobuses. Volvemos a empezar, en otra ciudad.

Damos una vuelta para acabar perdiéndonos mientras llueve. De nuevo, vamos tarde y no sabemos qué ver. Ver la ciudad en apenas cuatro horas, comer e ir tarde. Nuestra rutina de siempre. A un minuto de que salga nuestro autobús, llegamos a la estación y corremos como si no hubiera mañana. Llegamos un minuto después, sin aliento y cargando con mochilas más grandes que nuestros cuerpos para descubrir que nuestro autobús llega tarde. Esperamos casi una hora, preguntándonos en qué momento fue buena idea correr después de comer.

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Faltas de ortografía: ¿error o estrategia de venta?

No son pocas las empresas que deciden hacer campañas llenas de faltas de ortografía. ¿El motivo? Quieren llamar la atención y, sobre todo, que se hable de ellas. Chupa Chups es una de estas marcas que decidió crear su eslogan con una errata. A mí ma tocao un dolor de cabeza al verlo. Por supuesto, eso es lo que buscan. Que la gente se indigne, que hable del anuncio porque, en el fondo, están haciéndoles más publicidad y acabarán subiendo sus ventas.

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Uno de los eslóganes de la campaña de 2015 de Chupa Chups

Por desgracia, no todas las faltas de ortografía que vemos en la publicidad son producto de una estrategia de ventas ni de una campaña comercial. A veces, simplemente, la gente se equivoca. Echémosle un vistazo a algunos de estos errores.

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Ley antitabaco en uno de los carteles de la Junta de Andalucía

La Junta de Andalucía se tomó su tiempo en hacer carteles de la prohibición de tabaco en zonas públicas, pero no dedicó mucho a revisarlos. Quizás todos pensaban que estaba bien, exepto yo.

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Sueños entre líneas

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de charlar, a través de correo electrónico, con May R Ayamonte, del blog May R Ayamonte y lecturas May R Ayamonte. (Si lo has leído con su voz, probablemente ya sepas quién es). El pasado día 14 se publicó su nueva novela Besos entre líneas, escrita a cuatro manos con Esmeralda Verdú, otra booktuber y bloguera muy conocida.

besoslineasEl libro ha generado mucha polémica en la que no voy a entrar, ya que no he leído del libro más que algunos fragmentos y no creo que esté en condiciones de opinar sobre algo que no conozco. Por eso, entrevisté a May sobre la escritura de la novela y, en general, su trayectoria como autora.

Desde pequeña escribió sus propios cuentos, relatos y novelas. Con 12 años logra publicar su primera novela, Amor más allá de la unicidad y, a los 13, la editorial Novum Publishing publica Iris, su segunda novela. También, entre 2013 y 2015, publicó los dos primeros tomos de la trilogía Infinite con la editorial 2 de Letras. Ahora, la editorial Planeta ha decido apostar por ella y por Esmeralda y lanzar su primera novela conjunta a las librerías.

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Adiós, distracciones

Qué fácil es decirlo y qué difícil hacerlo sin ninguna distracción. Al menos para mí. Cada vez que me pongo a trabajar en algo, ya sea en un trabajo, una traducción, una entrada para el blog, escribir un poco de mi historia…, me distraigo hasta con una mosca. De repente, me empiezo a preguntar cuál fue el primer rey que gobernó en Alemania o cómo será el tráiler de esa nueva película que van a estrenar, aunque no tenga intención de verla.

A lo tonto, ya he perdido media hora de trabajo. ¿Y ahora qué? Cierro la ventana del navegador e intento volverme a concentrar. Escribo un párrafo y vuelta a empezar. Así, cada vez. Pero he descubierto algunas herramientas que me han ayudado mucho a concentrarme. No es que desaparezcan mis distracciones pero, sin duda, han disminuido considerablemente.

Writer’s Block

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Menú principal de Writer’s Block

Esta es la primera herramienta que descubrí y me parece muy útil. Es un programa gratuito, una vez instalado en tu ordenador, bloquea todo el equipo y te deja con una hoja en blanco en pantalla completa. La versión gratuita, y la más simple de todas, te permite elegir entre tres opciones: bloquear tu ordenador hasta que escribas un número de palabras, bloquearlo por un periodo de tiempo y la opción de no bloqueo. Esta última sí que bloquea tu ordenador pero sin un objetivo concreto, de modo que puedes abandonar cuando quieras. Si, como yo, eliges una de las otras opciones, verás como una pequeña barra azul en la parte superior de la pantalla se va completando, a medida que teclees y avances en tu trabajo. La he utilizado un par de veces y es tan molesto no poder cambiar de canción o consultar Internet que consigo mi objetivo solo para poder cerrar el programa. Una vez lo hayas conseguido, el progreso se guarda en un archivo de texto plano (.txt), en la ubicación que tú elijas.

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Camp NaNoWriMo y otras locuras

Soy ese tipo de personas a las que les gusta ponerse metas, independientemente de si tengo intención de cumplirlas o no. También me gusta hacer listas, de lo que sea: de lo que tengo que hacer, de los libros que he leído, los sitios que he visitado… Si sumamos esas dos cosas aparece una combinación perfecta, porque poco produce más satisfacción que la de tachar algo de una lista sabiendo que lo has cumplido. Y de eso os voy a hablar hoy, de retos (cumplidos o no).

nano_15_poster_image_0A finales del pasado mes de octubre había una palabra que parecía perseguir y no dejaba de escuchar en todas partes: NaNoWriMo. Por pura curiosidad, decidí investigar un poco y descubrí el mundo en el que estaba a punto de sumergirme. NaNoWriMo es el acrónimo de national novel writing month, lo que podría traducirse como el mes nacional de escribir una novela. Desde el 1 de noviembre hasta la medianoche del 30 de noviembre, participantes de todo el mundo intentan escribir un total de 50000 palabras, a una media de 1667 palabras al día. ¿Locura? Son muchísimos los que lo consiguen y sobrepasan la cifra. De hecho, de este mes de encerrarse y escribir se han publicado varias novelas, como Fangirl de Rainbow Rowell o Un beso en París de Stephanie Perkins. NaNoWriMo ofrece recursos para escritores, sesiones de escritura online y ayuda a que los participantes de la misma ciudad se unan y escriban juntos, para motivarse y que su contador de palabras suba como la espuma.

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Si te gusta correr, ¿por qué no corres?

Si te gusta correr, ¿por qué no corres? Es que no tengo tiempo, hace frío, está lloviendo, tengo mucho que estudiar, ya empezaré mañana, hace demasiado sol, he comido demasiado y ahora me encuentro pesada, no quiero ir sola, no me apetece, ya lo haré luego, ¿no tenía yo que ir a algún sitio?, primero voy a dormir un rato…

Pero, ¿a ti no te gustaba pintar? ¿Por qué ya no pintas? Se me acabaron las acuarelas que me gustaban, no tengo papel, no se me ocurre qué pintar, no sirve para nada, tengo muchas cosas que hacer, la inspiración me ha abandonado…

Si te gusta viajar, ¿por qué no viajas? No tengo con quién ir, qué caros son los billetes, la mochila pesa demasiado, ¿y si no me gusta el hostal?, lo haré cuando tenga más dinero, aún estoy planeando el viaje perfecto, con este tiempo no voy a disfrutarlo, se me ha caducado el pasaporte…

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