Adiós, distracciones

Qué fácil es decirlo y qué difícil hacerlo sin ninguna distracción. Al menos para mí. Cada vez que me pongo a trabajar en algo, ya sea en un trabajo, una traducción, una entrada para el blog, escribir un poco de mi historia…, me distraigo hasta con una mosca. De repente, me empiezo a preguntar cuál fue el primer rey que gobernó en Alemania o cómo será el tráiler de esa nueva película que van a estrenar, aunque no tenga intención de verla.

A lo tonto, ya he perdido media hora de trabajo. ¿Y ahora qué? Cierro la ventana del navegador e intento volverme a concentrar. Escribo un párrafo y vuelta a empezar. Así, cada vez. Pero he descubierto algunas herramientas que me han ayudado mucho a concentrarme. No es que desaparezcan mis distracciones pero, sin duda, han disminuido considerablemente.

Writer’s Block

block

Menú principal de Writer’s Block

Esta es la primera herramienta que descubrí y me parece muy útil. Es un programa gratuito, una vez instalado en tu ordenador, bloquea todo el equipo y te deja con una hoja en blanco en pantalla completa. La versión gratuita, y la más simple de todas, te permite elegir entre tres opciones: bloquear tu ordenador hasta que escribas un número de palabras, bloquearlo por un periodo de tiempo y la opción de no bloqueo. Esta última sí que bloquea tu ordenador pero sin un objetivo concreto, de modo que puedes abandonar cuando quieras. Si, como yo, eliges una de las otras opciones, verás como una pequeña barra azul en la parte superior de la pantalla se va completando, a medida que teclees y avances en tu trabajo. La he utilizado un par de veces y es tan molesto no poder cambiar de canción o consultar Internet que consigo mi objetivo solo para poder cerrar el programa. Una vez lo hayas conseguido, el progreso se guarda en un archivo de texto plano (.txt), en la ubicación que tú elijas.

The  Most Dangerous Writing App.

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Menú principal de The Most Dangerous Writing App. En la nueva versión también puedes elegir el “hardcore mode”.

Esta página web, con una interfaz muy sencilla, te permite elegir la duración de tu sesión de escritura, de entre cinco minutos a una hora y, si te atreves, puedes elegir el modo difícil. Una vez seleccionado el tiempo, tienes que teclear continuamente o perderás todo lo que has escrito. La pantalla se irá volviendo de color rojo y, si no tecleas nada en cinco segundos, habrás perdido. Me parece una buena idea si tu proceso se fuera perdiendo gradualmente y no todo de golpe y si el tiempo de margen fuera algo superior. No sé vosotros, pero yo puedo tardar más de cinco segundos en pensar la palabra que quiero utilizar.

Write or Die 2.

die

No te asustes, es mucho más fácil de utilizar de lo que parece.

En la misma línea que la anterior, este programa, que puede instalarse en tu ordenador o utilizarlo en línea de forma gratuita, te incita a seguir escribiendo, si no quieres que la pantalla, tras unos quince segundos, se vuelva roja y comience a sonar una y otra vez un megáfono, una bomba o, como me ha pasado a mí, un rap sobre crema de cacahuete y mermelada. Las opciones de esta página son más variadas que la anterior y, si en lugar de recibir un castigo por no escribir prefieres recibir un premio o un estímulo que te anime a seguir, también puedes hacerlo. Escribir escuchando de fondo el mar es muy relajante, mucho más que escuchar un cañonazo si esperas demasiado para escribir la siguiente palabra. Puedes pausar la aplicación en cualquier momento y guardarlo como texto plano.

Written? Kitten!

kitten

¿Quién no querría seguir escribiendo cuando te mira este gatito?

Quizás esta sea la más tonta de todas pero, por eso precisamente, me ayudó mucho. La idea es simple, por cada X palabras (100, 200, 500 o 1000), recibes una foto de un gatito. Debajo de tu texto irá apareciendo las palabras que has escrito, de modo que ves tu progreso crecer. Además, guarda lo que hayas escrito de manera local, así que, si por un desliz cierras la pestaña sin darte cuenta, tu progreso seguirá intacto. ¿Que no te gustan los gatitos? No te preocupes, también puedes elegir perritos o conejos.

¿Habéis probado alguna de estas herramientas? Pueden ser ese empujoncito que nos falta pero, por supuesto, lo único que va a hacernos trabajar y continuar con nuestros proyectos es la motivación y las ganas de conseguir un objetivo, por mucho tiempo que tardemos en llegar ahí. Siéntate cinco minutos antes de lanzarte a la página en blanco, respira y piensa: ¿cuál es mi objetivo? ¿Me va a hacer feliz? Si la segunda respuesta es sí, no te hace falta nada más. Buena suerte y ánimo, con lo que venga.

Por cierto, ¿qué haces leyendo esto? ¿No deberías estar escribiendo? ¡Venga, a seguir!

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