Lo que a ti te suena a chino, a ellos les suena a griego

—Eh, Pedro, ¿puedes ayudarme con ciencias?

—Claro. Te explico: El electrón es la partícula más ligera de las que compone el átomo, con una masa de 9,11 · 10−31 kg. Tiene una carga eléctrica negativa, cuya magnitud se define como la carga eléctrica elemental.

—A mí todo eso me suena a chino

Seguro que todos nos hemos visto en una situación en la que no entendíamos nada de nada y nos hemos sentido completamente perdidos En ocasiones como esa decimos que algo nos suena a chino. Pero ¿por qué chino? ¿Cuál es el origen de esta frase?

Pues bien, partamos de que, para los angloparlantes, algo que no entienden les suena a griego. Ante la situación hipotética de la explicación de los electrones, un británico o un estadounidense respondería «that’s Greek to me» o «it’s all Greek to me». Y, de nuevo, ¿por qué griego?

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Parece ser que se trata de una traducción literal del latín: «Graecum est; non legitur», es decir, es griego y, por lo tanto, no puede ser leído. En la época de los romanos, el conocimiento de griego era muy reducido, por lo que la metáfora se comenzó a utilizar para todos aquellos aspectos que les eran desconocidos, estuvieran escritos o no, en la lengua de los helenos. Además, los romanos no fueron los únicos que utilizaron esta frase.

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Sueños entre líneas

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de charlar, a través de correo electrónico, con May R Ayamonte, del blog May R Ayamonte y lecturas May R Ayamonte. (Si lo has leído con su voz, probablemente ya sepas quién es). El pasado día 14 se publicó su nueva novela Besos entre líneas, escrita a cuatro manos con Esmeralda Verdú, otra booktuber y bloguera muy conocida.

besoslineasEl libro ha generado mucha polémica en la que no voy a entrar, ya que no he leído del libro más que algunos fragmentos y no creo que esté en condiciones de opinar sobre algo que no conozco. Por eso, entrevisté a May sobre la escritura de la novela y, en general, su trayectoria como autora.

Desde pequeña escribió sus propios cuentos, relatos y novelas. Con 12 años logra publicar su primera novela, Amor más allá de la unicidad y, a los 13, la editorial Novum Publishing publica Iris, su segunda novela. También, entre 2013 y 2015, publicó los dos primeros tomos de la trilogía Infinite con la editorial 2 de Letras. Ahora, la editorial Planeta ha decido apostar por ella y por Esmeralda y lanzar su primera novela conjunta a las librerías.

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23 de abril

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Día Internacional del Libro. Todos sabemos lo que se celebra el día 23 de abril. Cuando era pequeña, recuerdo que en el colegio, durante este mes, leíamos adaptaciones de El Quijote y lo comentábamos en voz alta. También traíamos libros que ya habíamos leído y los intercambiábamos con nuestros compañeros. De esa época recuerdo leer sobre un perro al que le encantaba comer patatas fritas: Bambulo.

En 1995, la UNESCO, promovida por la Unión Internacional de Editores, declaró el 23 de abril como el Día Mundial del libro y del Derecho de autor, día que se celebra en más de cien países. La fecha, conocida por casi todo el mundo, fue premeditada. ¿Sabes por qué? Volvamos al año 1616.

Miguel de Cervantes, autor de El Quijote, falleció el 22 de abril y fue enterrado el 23, al día siguiente. Inca Garcilaso de la Vega (¡ojo! No hay que confundirlo con Garcilaso de la Vega, que pertenece al Siglo de Oro), escritor e historiador, falleció el 23 de abril. William Shakespeare, que no necesita aclaración alguna, falleció también el 23 de abril, aunque del calendario juliano, lo que se traduce en un 3 de mayo del calendario gregoriano, el que utilizamos actualmente. William Wordsworth, uno de los poetas románticos ingleses más importantes, falleció el 23 de abril de 1850. Y, el 23 de abril de 1981, fallece Josep Pla, escritor y periodista español.

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Adiós, distracciones

Qué fácil es decirlo y qué difícil hacerlo sin ninguna distracción. Al menos para mí. Cada vez que me pongo a trabajar en algo, ya sea en un trabajo, una traducción, una entrada para el blog, escribir un poco de mi historia…, me distraigo hasta con una mosca. De repente, me empiezo a preguntar cuál fue el primer rey que gobernó en Alemania o cómo será el tráiler de esa nueva película que van a estrenar, aunque no tenga intención de verla.

A lo tonto, ya he perdido media hora de trabajo. ¿Y ahora qué? Cierro la ventana del navegador e intento volverme a concentrar. Escribo un párrafo y vuelta a empezar. Así, cada vez. Pero he descubierto algunas herramientas que me han ayudado mucho a concentrarme. No es que desaparezcan mis distracciones pero, sin duda, han disminuido considerablemente.

Writer’s Block

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Menú principal de Writer’s Block

Esta es la primera herramienta que descubrí y me parece muy útil. Es un programa gratuito, una vez instalado en tu ordenador, bloquea todo el equipo y te deja con una hoja en blanco en pantalla completa. La versión gratuita, y la más simple de todas, te permite elegir entre tres opciones: bloquear tu ordenador hasta que escribas un número de palabras, bloquearlo por un periodo de tiempo y la opción de no bloqueo. Esta última sí que bloquea tu ordenador pero sin un objetivo concreto, de modo que puedes abandonar cuando quieras. Si, como yo, eliges una de las otras opciones, verás como una pequeña barra azul en la parte superior de la pantalla se va completando, a medida que teclees y avances en tu trabajo. La he utilizado un par de veces y es tan molesto no poder cambiar de canción o consultar Internet que consigo mi objetivo solo para poder cerrar el programa. Una vez lo hayas conseguido, el progreso se guarda en un archivo de texto plano (.txt), en la ubicación que tú elijas.

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España y el doblaje

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España, en penúltimo lugar en la estadística. Solo nos sigue Hungría, con un 2 % menos.

Hace una par de semanas, uno de mis profesores de inglés me contó que, de camino a casa, escuchó en la radio una estadística en la que explicaban el porcentaje de la población que hablaba fluidamente inglés en cada país de Europa. Según este estudio, un 34 % de los polacos puede mantener una conversación en inglés, mientras que en España, el porcentaje se reduce a un 22 %.

Estuvimos hablando también del doblaje y se sorprendió mucho al saber que nosotros doblamos todas las películas extranjeras, cuando ellos solo doblan las más conocidas. Y, además, están tan acostumbrados a escuchar las voces originales que, al preguntarles si no preferirían verlas en polaco, me contestaron que les resultaba muy extraño escuchar su propio idioma en la sala de cine.

Entonces el profesor me hizo una pregunta que lleva resonando en mi cabeza desde entonces: ¿está relacionado el hecho de que doblemos todas nuestras películas con el número tan bajo que obtuvimos en esa estadística? Mi primera respuesta fue un no rotundo.

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La receta del éxito

Ante noticias tipo «Pepe García consigue una fortuna al lanzar su idea al mercado internacional», encontramos dos reacciones diferentes. Por un lado, están los que piensan en la suerte que ha tenido Pepe, en lo afortunado que es de haberse decidido en el momento perfecto y en que a ellos no les habría ocurrido lo mismo. Y después, por otro lado, están los que piensan en que Pepe ha tenido que trabajar mucho para llegar hasta allí y todas las horas que habrá trasnochado hasta conseguirlo. ¿Será cuestión de suerte o de trabajo? ¿Y si te digo que la receta mágica para triunfar ya se ha descubierto?

El psicólogo K. Anders Ericsson, junto a dos compañeros, realizó un interesantísimo experimento a finales de los 90. El experimento consistía en dividir en tres grupos a los violinistas de la Academy of Music de Berlín: los que destacaban y tenían el potencial de convertirse en grandes músicos, los que tocaban bien, pero que no destacaban demasiado y, por último, aquellos que querían dedicarse a la enseñanza. A todos los participantes del experimento les hicieron la misma pregunta: ¿cuántas horas le has dedicado al violín desde que empezaste?

Todos habían empezado a tocar aproximadamente a los cinco años y, al principio, todos ensayaban dos o tres veces a la semana. Sin embargo, la diferencia comienza a los ocho años, cuando los violinistas que acabarían destacando le dedicaban más horas que el resto. Cuando cumplieron veinte años habían practicado un total de 10000 horas, mientras que el segundo grupo había tocado durante 8000 horas y el tercero, unas 4000. ¿Qué es lo que hizo que fueran tan buenos? ¿Qué les permitió brillar más que al resto? La respuesta es muy simple: todo el trabajo que había detrás.

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Lee más y mejor

Conozco a mucha gente que se sorprende al ver a alguien leyendo en el autobús o hablando de libros en lugar de películas, pero que, en el fondo, preferiría iniciarse en la lectura o disfrutarla más de lo que lo hace. Como cualquier otro hobby, a veces es difícil encontrar tiempo para leer un capítulo de ese libro o volver a tener la misma motivación después de acabar un gran libro o después de estar un tiempo sin leer.

Si te gustaría embaucarte en la gran aventura que es leer o reengancharte a la lectura, esa que tanto te gustaba, aquí te dejo cinco consejos que me han ayudado a mí.

  • Inspírate. Como ya dijo Picasso, «la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando». Uno no se levanta un día y, de buenas a primeras, decide que quiere leer El Quijote. Si te pica el gusanillo de la lectura, lo mejor es alimentarlo. Pregúntale a alguien cuál es su libro favorito, qué está leyendo… A veces hablar con alguien apasionado por algo hace que nos contagiemos. ¿Y si también haces una lectura conjunta? Es una experiencia muy bonita en la que no solo disfrutas leyendo, sino que también puedes unirte a otros lectores de manera diferente.
  • matildaRodéate de libros. Lo peor que hay cuando quieres leer y no sabes el qué es no tener entre qué elegir. Acércate a la biblioteca de tu ciudad, piérdete entre sus pasillos y llévate algunos libros a casa, aunque sepas que solo acabarás leyendo uno. Otra opción es pedirle prestado un libro que te llame la atención a un conocido. ¿Y has probado a fijarte en todos los libros que tienes en casa? Quizás haya alguna joya perdida en el salón.
  • papermanLleva un libro siempre contigo. Nunca se sabe cuándo vas a tener cinco minutos para avanzar en la lectura: entre clase y clase, de camino a casa, al trabajo, a la universidad, en la sala de espera del médico… Que un libro se convierta en tu tercer brazo. ¿Qué mejor manera de matar el tiempo? Si te ayuda, puedes tener un libro específico para leer fuera de casa y otro que leas antes de dormir o cuando estés relajado en tu habitación.

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