Camp NaNoWriMo y otras locuras

Soy ese tipo de personas a las que les gusta ponerse metas, independientemente de si tengo intención de cumplirlas o no. También me gusta hacer listas, de lo que sea: de lo que tengo que hacer, de los libros que he leído, los sitios que he visitado… Si sumamos esas dos cosas aparece una combinación perfecta, porque poco produce más satisfacción que la de tachar algo de una lista sabiendo que lo has cumplido. Y de eso os voy a hablar hoy, de retos (cumplidos o no).

nano_15_poster_image_0A finales del pasado mes de octubre había una palabra que parecía perseguir y no dejaba de escuchar en todas partes: NaNoWriMo. Por pura curiosidad, decidí investigar un poco y descubrí el mundo en el que estaba a punto de sumergirme. NaNoWriMo es el acrónimo de national novel writing month, lo que podría traducirse como el mes nacional de escribir una novela. Desde el 1 de noviembre hasta la medianoche del 30 de noviembre, participantes de todo el mundo intentan escribir un total de 50000 palabras, a una media de 1667 palabras al día. ¿Locura? Son muchísimos los que lo consiguen y sobrepasan la cifra. De hecho, de este mes de encerrarse y escribir se han publicado varias novelas, como Fangirl de Rainbow Rowell o Un beso en París de Stephanie Perkins. NaNoWriMo ofrece recursos para escritores, sesiones de escritura online y ayuda a que los participantes de la misma ciudad se unan y escriban juntos, para motivarse y que su contador de palabras suba como la espuma.

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El corrector: ese gran incomprendido

Los médicos nunca están de vacaciones ni de descanso. Las veinticuatro horas del día han de estar alerta por si les necesitan. Pegados al teléfono, esperando la llamada del hospital que les haga volver al trabajo. ¿Y qué me decís de lo estresante que tiene que ser esperar a que alguien grite «¿hay algún médico en la sala?»? A nadie le parece mal que los pobres médicos (o enfermeros, que también sufren de lo mismo) no descansen y estén entregados al cien por cien a su trabajo. ¿Por qué? Porque los necesitamos.

Y ahora pongámonos en la piel del corrector. El pobre corrector, me atrevería a decir. Llega a casa cansado (o sigue en casa, si es que tiene una oficina in situ), después de haberse pasado el día leyendo, corrigiendo y anotando en los márgenes de las páginas. Quiere desconectar y decide salir a cenar y su sorpresa es mayúscula cuando abre la carta y ve que está plagada de erratas. Menudo restaurante…

Decide irse de viaje y olvidarse por unos días de su lengua materna. Digamos que elige un destino cuya lengua desconoce y necesita recurrir al inglés para comunicarse. De nuevo, paseando por las calles de esta nueva ciudad, encuentra faltas de ortografía que le sacan una sonrisa, mientras piensa «¿es que nadie va a decirle lo que ha escrito ahí?».

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Formación continua: el día a día del traductor

Si hay algo que tenemos en común todos y cada uno de los traductores (o futuros traductores, como es mi caso) es nuestra mente inquieta y la necesidad de siempre querer saber más. Ya sea porque tenemos que documentarnos para una traducción o un proyecto o movidos por la curiosidad hacia un tema que nos interesa, es muy frecuente encontrarnos leyendo más y más sobre un tema que nos fascina. Y aunque no lo haga, en el fondo no tenemos más remedio.

Hay muchísimas maneras de estar aprendiendo constantemente, como leer artículos, libros y estar al día de las últimas noticias. Sin embargo, a veces esta información no nos es suficiente o no está dirigida al público traductor. Por eso, cual perro sabueso, estamos dispuesto a indagar más y buscar algún curso que nos pueda proporcionar esa formación que tanto buscamos. No podemos evitarlo, somos curiosos por naturaleza.

Coursera es un portal virtual que ofrece cursos organizados por distintas universidades del mundo, desde la Universidad Autónoma de Barcelona a la Universidad de Pekín. Se divide en diez categorías: arte y humanidades, negocios, ciencias de la computación, ciencia de datos, ciencias biológicas, matemáticas y lógica, desarrollo personal, ciencias físicas e ingeniería, ciencias sociales y aprende un idioma. La mayoría de los cursos son totalmente gratuitos, a excepción de los programas especializados y de la posibilidad de obtener un certificado digital y/o un certificado en físico.

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De un (futuro) traductor para una futura traductora

Cuando, en septiembre de 2013, empecé a cursar la carrera de Traducción e Interpretación en la Universidad de Málaga, he de reconocer que no imaginaba cómo sería realmente estudiarla. Entré, como muchos otros, movida por el amor que siempre le he tenido al inglés y huyendo del lado más teórico que pensé que tendría Estudios Ingleses, carrera que siempre había pensado que era la mía.

Después de casi tres años desde la primera vez que me senté en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras he de confesar que, aunque ahora sé cuál es el trabajo de un traductor o de un intérprete, aún ando algo perdida en algunos temas. Es ahí donde entra mi última lectura: Diario de un futuro traductor de Ismael Pardo.

Como yo, Ismael Pardo estudió Traducción e Interpretación en la Universidad de Málaga y ahora es traductor autónomo, redactor de contenido y asesor de comunicación. Al empezar la carrera decidió crear Diario de un futuro traductor, un blog en el que contaba sus experiencias y pretendía orientar a (futuros) estudiantes de esta carrera o a (futuros) traductores. El pasado mes de septiembre publicó un libro bajo el mismo nombre en el que recoge toda su aventura y lo que ha ido aprendiendo en los cuatro años de carrera, así como algunas entradas inéditas y entrevistas a profesionales o estudiantes.

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TED Talks: Ideas que merece la pena compartir

A la hora de aprender un idioma, uno de los factores que más influyen en nuestro aprendizaje es lo expuestos que estamos a dicho idioma; es decir, que cuanta más información obtengamos en el idioma que estamos aprendiendo, mejor.

Hay muchos medios por los que acceder a esa información: hablantes nativos, libros, series de televisión, películas, canciones… Cada una de estas fuentes de información nos ayudará en un aspecto concreto de lenguaje, como el vocabulario, la gramática, la comprensión lectora, etc.

Estoy segura de que todos hemos tenido un profesor de inglés que nos ha dicho aquello de «¿y no ves películas en versión original?» y nos recomendaba una y otra vez que leyéramos en inglés. En mi caso, tuve un profesor que nos hacía resumir alguna noticia del periódico en inglés, leíamos un libro por capítulos y veíamos sus películas favoritas en clase. ¿Aprendí? Bueno, de unas cosas más que otras.

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